La misericordia divina de Dios

Salmos 103:14

“Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.”

El Salmo 103 describe varias formas en las que la misericordia divina se nos muestra. Uno de ellos dice: “Conoce nuestra condición, se recuerda de que somos polvo” (Salmo 103:14).

Nuestra tendencia humana es juzgar a los demás a partir de lo que encontramos dentro. Situándonos como el punto central y referencial del mundo, nuestra tendencia es juzgar a los que piensan o actúan de manera diferente como inadecuados o incluso equivocados. De ahí el mandamiento de Yahshua: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”.

El Señor, con toda su perfección y santidad, tiene todo el derecho de juzgarnos y condenarnos. Pero no lo hace. Él mira nuestros errores, nuestras faltas, nuestras omisiones y “no nos trata de acuerdo a nuestros pecados”.

Debido a esto, nos rodea con su poderosa misericordia y providencia innumerables recursos y medios para nuestra recuperación y curación. La misericordia divina brota de la percepción divina, que “recuerda que somos polvo”. Y del polvo, la obra del Espíritu de Yahshua construye “hijos de Dios” para la eternidad. Es bueno que recuerde que somos polvo.

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