Shalom en el alma

Salmos 55.1-4

“Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme; Clamo en mi oración, y me conmuevo, a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; Porque sobre mí echaron iniquidad, Y con furor me persiguen. Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído.”

Vemos como David se encontraba grandemente afligido, anhelaba ser una paloma para así poder escapar de la situación por la que estaba atravesando y estar en paz en otro lugar.

En medio de la opresión que él podía sentir, clamaba insistentemente al único que podía rescatarle (v.1,2,16-19), porque confiaba en que Dios lo iba a hacer e iba a llenar su alma de reposo.

Él se encontraba como la primera paloma que Noe envió para ver si el agua se había retirado de la superficie de la tierra Gén.8:8-13; ella no encontraba donde reposar sus patas, asimismo se sentía David, sin descanso y lleno de temor, pero aun se mantenía confiando en que cada súplica estaba llegando ante en trono de Adonai; de esta manera fueron descendiendo las aguas y su alma halló shalom en Dios.

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