Pon tus metas en las manos de Dios

Génesis 12.1-2

“Pero Yahweh había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.”

Toda meta nace en la mente del hombre y cuando entendemos que somos hijos del Altísimo debemos confiar plenamente que sus pensamientos son más grandes que los nuestros, por ello Abraham activó su fe cuando Yahweh le pidió que saliera de su país, quizás tuvo mucho miedo a lo que se enfrentaría pero siguió adelante confiando que quien lo llamó no lo abandonaría.

Abraham no postergó su salida, ni pensó que fracasaría, ni mucho menos retrocedió;  aún cuando no sabía la ruta, ni los obstáculos que tendría que vencer para llegar a la meta, solo confió y avanzó. La garantía del éxito radica en saber enfrentar y superar los fracasos y nunca rendirse, pero es necesario aprender de ellos.

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