Al final del desierto esta la Gloria de Dios

Génesis 25.27-28

“Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob.”

Muchos Cristianos han entrado al desierto y han muerto en el por no saber comportarse en ese tiempo o temporada.

Cuando el padre de Esaú estaba a punto de morir lo manda a llamar para darle su bendición, pero termina bendiciendo a Jacob, cuando esto ocurrió y Esaú se dio cuenta y prometió matar a su hermano enojado.

Jacob tuvo que salir huyendo a donde vivía su tío lavan. Estuvo un día caminando por el desierto, con sed, cansado por el sol, pero al final del día llego a Betel y durmió con la cabeza sobre una piedra. Mientras dormía tuvo una visión, había ángeles subiendo y bajando desde el cielo hasta aquel lugar, allí Dios le hablo y le dio a conocer su propósito, desde allí su vida cambio.

Jacob no se encontró con Dios hasta que no tuvo un día de desierto, el fin de ese desierto fue un encuentro sobre natural con Dios. A pesar de lo que había vivido en el desierto al final pudo entender el desierto y tuvo una experiencia con el Dios del cielo. El desierto no está diseñado para destruirte sino para hacerte crecer. Dios siempre va a procesarte antes de darte revelación.

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