La ley de Dios es perfecta

 Salmos 19:7-10,14

“La ley de Yahweh es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Yahweh, roca mía, y redentor mío”

La sabiduría de Dios tiene como fuente principal su palabra. En las escrituras de hoy, el salmista nos habla de cómo la ley del Señor nos otorga esa sabiduría y como la obediencia a sus maneras, nos brinda regocijo y claridad. Nada vale más que ello, nada es más reconfortante, más que el mucho oro refinado  preciado y dulce más que la miel que destila de panal.

Dios nos ama sin medidas y nos otorga dones maravillosos que solo pueden ser honrados sirviendo en gratitud y fidelidad a su obra. Sólo de esa manera El Señor puede revelarnos, la verdad que únicamente puede encontrarse en la misión que nos ha encomendado. Cuando abrimos nuestro corazón a Cristo, El Señor guiará nuestros caminos y nos hará entender que todo lo que realmente necesitamos, su presencia y guía, estarán para nosotros.

Pero ¿Cómo conocemos esa Misión? ¿Cómo se nos revela esa verdad? La respuesta nos la otorga el salmista: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti”; si nuestro corazón, palabras y acciones son movidas por la fe continua y sólida en el Señor, no sólo conoceremos el propósito, sino las herramientas para en Cristo, llevarlo a cabo.

 

 

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