El sacrificio antecede la bendición

1 Reyes 17.13-16

“Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Yahweh Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Yahweh haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.  Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Yahweh había dicho por Elías.”

Cuando sacrificamos lo material llega el derramamiento de lo espiritual. El profeta pidió que se le diera de comer primero a Él y luego ellos verían la manifestación del poderío de Yahweh.

Pero el creer la palabra profética, confiar y accionar a la orden fue lo que desató el milagro de la viuda, ella fue capaz de entregar todo lo que tenía, prefirió que le faltara a ella y a sus hijos que al ungido de Yahweh porque sabía que de esta manera estaba honrando Eterno, y Él mismo la honró a ella por arriesgarlo todo, pagó un precio y lo material la siguió.

 (Mat. 6:25-34). Nuestra salvación también tuvo un precio y fue el más alto porque demandó la sangre de nuestro Mesías para poder darnos vida. No podemos dejar que el propósito se mueva por emociones es necesario pagar un precio por el aceite para mantener encendidas nuestras lámparas y veremos el respaldo del Eterno respaldo día a día.

 

 

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