Oración: acto de abandono al Padre

En aquellos momentos cuando sientas que ya no puedes más, cuando el dolor se apodere de ti, cuando entiendas que hay un ser superior cuidándote y vigilando para que todo marche bien, puedes dirigir tu mirada al cielo y entonar una oración, una oración que manifieste tu entrega infinita al  Padre celestial.

Cuando tú sabes que no es tu voluntad, sino la voluntad de Dios la que se realiza en cada uno de nosotros, cuando comprendes que ni uno solo de tus cabellos se mueve sin que Dios lo permita, cuando entiendes que Dios es el dueño absoluto de todo lo que nos rodea, te puedes considerar predilecto, pues has podido discernir su palabra y permitir que Dios actúe en ti.

Repite:

Padre me pongo en tus manos

Haz de mí lo que tú quieras

Sea cual sea tu decisión, siempre te daré las gracias

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo

Para permitir que tu voluntad se cumpla en mí y en cada una de sus criaturas.

No te pido nada más,

Te entrego mi alma; te la ofrezco con todo mi amor que tengo en mi corazón

Porque te amo y te necesito, me pongo en tus manos

Porque tú eres mi Padre. Amen.

 

 

 

 

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