Rey David

Solo el Dios de Israel conoce todos los deseos de tu corazón, si en algún momento caes y no sabes por qué, te ves en lo más profundo y sin salida, no desesperes, ya verás  que el Rey de Reyes te tiene allí con algún propósito, pues antes que el hierro sea fuerte, fue frágil en su proceso.

Por ello recordar la historia del Rey David, el antecesor insignia de nuestro Señor Jesucristo, un niño humilde, un pastor que por medio de su astucia y valentía, por más que tuviera mucho miedo derribo al gigante filisteo Goliat, hazaña que ni ejércitos enteros habían logrado para así convertirse en el Rey de Israel, escogido por Dios para dirigir su nación.

Si te ves opacado, recuerda que David se vio turbado mil veces, tentado, tuvo errores, pero a la final cumplió la voluntad del Padre, y su historia es simbólica para toda la nación de Dios, paso las fronteras del tiempo y espacio, mencionado tantas veces, inclusive delante de nuestro Mesías cuando Bartimeo el ciego de Jericó le suplico aún sin verlo “Jesús hijo de David, ten compasión de mi” y el Señor lo sano.

No temas si pasas por algo no agradable, es el entrenamiento que el Señor te da para combatir sus pruebas, mientras más duro el proceso mayor la recompensa.

 

 

 

 

 

 

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